Incorporar alimentos con proteínas vegetales en tu alimentación es una excelente manera de nutrir tu cuerpo sin recurrir a productos animales. Ya sea que sigas una dieta basada en plantas o simplemente quieras reducir el consumo de carne, hay muchas opciones deliciosas y accesibles. En este artículo, exploramos algunas de las mejores fuentes de proteínas vegetales, sus beneficios y formas de incorporarlas a tus comidas diarias.
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¿Por qué elegir proteínas veganas?
Las proteínas son esenciales para la salud muscular, el sistema inmunológico y la producción de enzimas y hormonas. Aunque las fuentes animales son populares, los alimentos ricos en proteínas vegetales ofrecen una alternativa más saludable y sostenible.
✅ Beneficios de las proteínas vegetales:
- No contienen colesterol ni grasas saturadas.
- Son ricas en fibra, lo que mejora la digestión y prolonga la sensación de saciedad.
- Su producción tiene un menor impacto ambiental en comparación con la carne.
- Son accesibles y fáciles de incluir en cualquier tipo de dieta.
Ahora veamos cuáles son las mejores opciones de proteínas veganas y cómo aprovecharlas en la cocina.
💪🏼 Las mejores fuentes de proteínas vegetales
Hay un sinfín de recetas vegetarianas de altas en proteínas que utilizan todos estos ingredientes.
1. Legumbres: energía y saciedad
Las legumbres son una de las fuentes de proteínas vegetales más completas, ricas en fibra, hierro y carbohidratos complejos. Son económicas, versátiles y fáciles de preparar.
✔ Garbanzos (19 g de proteína por cada 100 g): Ideales para preparar diferente recetas de hummus, guisos, ensaladas o hamburguesas veganas. También se pueden tostar para hacer un snack crujiente.
✔ Lentejas (25 g de proteína por cada 100 g): Una opción excelente para sopas, curry, hamburguesas vegetales o ensaladas tibias. Además, no requieren remojo previo, lo que las hace muy prácticas.
✔ Frijoles (21 g de proteína por cada 100 g): Los frijoles negros, rojos o blancos son la base de muchos platos tradicionales como chili, hamburguesas de frijoles negros, burritos o guisos. Se pueden cocinar en grandes cantidades y congelar para ahorrar tiempo.
Tip: Combinarlas con cereales integrales, como arroz o quinoa, mejora la absorción de sus aminoácidos y crea una proteína completa.
2. Derivados de Soya: proteína de soya completa
La soja es una de las pocas fuentes de proteínas vegetales que contienen todos los aminoácidos esenciales. Tanto el tofu como el tempeh son productos derivados de la soja, pero tienen texturas y sabores distintos.
✔ Tofu (8-12 g de proteína por cada 100 g): Suave y versátil, se puede usar en revueltos veganos, salteados, salsas o incluso postres. Marinar el tofu previamente ayuda a mejorar su sabor.
Tip: Si el tofu te parece insípido, prueba congelarlo y luego descongelarlo antes de cocinarlo para mejorar su textura y absorción de sabores.
✔ Tempeh (19 g de proteína por cada 100 g): Más firme y con un ligero sabor a nuez debido a su proceso de fermentación. Es perfecto para tacos, brochetas, sandwiches o incluso frito con especias. Además tiene probióticos, saludables para la salud del intestino.
✔ Soja texturizada gruesa (50 g de proteína por cada 100 g): Su consistencia es más firme y masticable, perfecta para guisos, estofados o incluso para hacer albóndigas de lentejas con soya texturizada para darles más textura.
Es una excelente opción para quienes buscan una fuente de proteína vegetal económica, versátil y fácil de cocinar. Se elabora a partir de harina de soja desgrasada y tiene una textura ligera que absorbe muy bien los sabores.
Tip: Para potenciar su sabor, hidrátala con caldo de verduras o salsa de soja antes de cocinarla. También puedes marinarla con especias y hierbas para darle un toque más intenso.
3. Seitán: la alternativa al pollo y cerdo
El seitán, también conocido como "carne de trigo", es una de las fuentes más ricas en proteínas dentro de la alimentación vegana.
✔ Seitán (25 g de proteína por cada 100 g): Su textura es firme y masticable, lo que lo convierte en un excelente sustituto de la carne en estofados, fajitas, tortillas de lentejas de , bocadillos o incluso a la parrilla.
Tip: Al cocinarlo, marínalo con salsa de soja, ajo y especias para potenciar su sabor.
4. Frutos secos y semillas: pequeños pero poderosos
Aunque los frutos secos y semillas tienen más grasa que otras proteínas vegetales, también son fuentes densas de nutrientes y energía.
✔ Almendras y nueces (15-20 g de proteína por cada 100 g): Se pueden consumir solas, en mantequillas o agregar a smoothies y ensaladas para un extra de proteínas y grasas saludables.
✔ Semillas de chía, lino y cáñamo (15-30 g de proteína por cada 100 g): Son ricas en omega-3 y fibra, ideales para añadir a batidos, yogures vegetales o como topping en un Buddha bowl.
Tip: Las semillas de chía y lino pueden usarse como sustituto del huevo en recetas de repostería.
5. Cereales integrales y pseudocereales
Aunque los cereales no suelen considerarse una fuente principal de proteínas, algunos como la quinoa y la avena contienen cantidades significativas y pueden complementar otras fuentes vegetales.
✔ Quinoa (14 g de proteína por cada 100 g): Es un pseudocereal sin gluten y con proteína completa. Se puede usar en ensaladas, poke vegano o como base para guisos y hamburguesas.
✔ Avena (11 g de proteína por cada 100 g): Perfecta para desayunos, como esta deliciosa avena con chocolate al horno, batidos o como base de galletas, granolas o barritas de avena.
Tip: Para aumentar el contenido proteico de un plato, combina cereales con legumbres o frutos secos.
6. Setas: umami y proteína vegetal
Las recetas con setas (hongos) no son tan ricas en proteínas como las legumbres o el seitán, pero aportan una cantidad significativa junto con fibra, antioxidantes y un delicioso sabor umami. Además, su textura carnosa las convierte en un excelente sustituto de la carne en muchas recetas.
✔ Champiñones (3 g de proteína por cada 100 g): Versátiles y fáciles de encontrar, ideales para salteados, cremas, risottos, guisos y rellenos.
✔ Setas shiitake (2.5 g de proteína por cada 100 g): Con un intenso sabor umami, perfectas para sopas, ramen, platos asiáticos, setas al horno, o setas al ajillo.
✔ Portobello (3 g de proteína por cada 100 g): Su gran tamaño y textura firme los hace ideales para hamburguesas, sándwiches, portobellos rellenos, y parrilladas.
✔ Setas ostra (3.3 g de proteína por cada 100 g): Tienen una textura fibrosa similar al pollo, por lo que funcionan bien en guisos, tacos o desmenuzadas en salsas.
Tip: Para resaltar su sabor, cocínalas con aceite de oliva, ajo y un toque de salsa de soja o vinagre balsámico. También puedes deshidratarlas y triturarlas para hacer un condimento umami casero.
7. Pastas a base de legumbres: más proteína en tu plato
Las pastas elaboradas con harinas de legumbres, como garbanzos y lentejas, son una excelente alternativa a la pasta tradicional de trigo, ya que contienen más proteínas, fibra y minerales. Son ideales para quienes buscan aumentar el contenido proteico de sus comidas sin renunciar a un plato de pasta delicioso.
✔ Pasta de garbanzos (20 g de proteína por cada 100 g): Con una textura firme y un ligero sabor a nuez, es perfecta para recetas cremosas y contundentes, como una pasta con brócoli cremosa, donde su sabor suave combina con salsas a base de anacardos o recetas con levadura nutricional.
✔ Pasta de lentejas (25 g de proteína por cada 100 g): Más densa y con un color rojizo o anaranjado, es ideal para platos con salsas intensas o especiadas. En una receta como lentejas con pasta corta, esta pasta aporta una dosis extra de proteínas sin necesidad de añadir más legumbres.
Tip: Cocina estas pastas al dente y enjuágalas ligeramente después de escurrirlas para evitar que se vuelvan pegajosas. Son una opción ideal para platos rápidos y nutritivos.
🤓 Ranking de proteínas vegetales
Cantidad de proteína por cada 100 gramos.
🧑🏼🍳 Cómo usar las proteínas vegetales en recetas
Si buscas inspiración para incluir más proteínas veganas en tu alimentación, aquí tienes algunas ideas:
- Recetas con garbanzos: Prepara un hummus casero cremoso, falafel crujiente o un guiso especiado.
- Recetas con tofu: Prueba un revuelto vegano con cúrcuma, un tofu marinado a la plancha o un curry tailandés.
- Recetas con lentejas: caldo de lentejas, dhal indio o hamburguesas veganas con especias.
- Recetas con harina de garbanzos: esta harina es el perfecto aliado para ligar ingredientes en recetas dulces y saladas, como si fueran huevo y además aporta más proteínas que la harina común.
- Recetas con seitán: Fajitas al estilo mexicano, estofados contundentes o un seitán a la parrilla con hierbas aromáticas.
La clave para disfrutar de los alimentos con proteínas vegetales es combinarlos de forma variada, explorando distintas recetas y adaptándolas a tus preferencias. ¿Cuál de estas opciones vas a probar primero?
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